Fotografías - Tomohiro Kajiyama

Lienzo en blanco

Tomohiro Kajiyama (1985, Shizuoka) se mudó a Hokkaido en 2018, a la pequeña comunidad de Nakasatsunai, de unos 3.800 habitantes. En esta región dedicada a la producción agrícola, las grandes extensiones de cultivo quedan totalmente cubiertas de nieve durante el invierno. Entendiendo estos espacios como grandes lienzos en blanco, en 2019 Kajiyama comenzó a producir obras que denomina snow art (arte de nieve).  Mientras camina instintivamente con un pequeño par de esquís en los pies, dibuja gigantescos motivos geométricos, de unos 100 metros cuadrados, a medida que sus pasos se hunden en la nieve blanda. El pueblo, que solía describirse como «un lugar donde no había nada más que nieve en invierno», comenzó a atraer a turistas y curiosos deseosos de contemplar estas obras.

Kajiyama comienza sus creaciones antes del amanecer y continúa, a veces durante varios días, hasta terminarlas. No utiliza ningún tipo de herramienta de medición ni de visualización del terreno, ya que el artista se basa únicamente en su percepción corporal para componer el dibujo que tiene esbozado en su mente. Es un trabajo que exige un gran esfuerzo físico y cuyo resultado es efímero: dura unos 7 días, dependiendo de las condiciones del viento y las nevadas. Para fomentar las visitas, se instalan plataformas de unos 8 metros de altura para que el público pueda contemplar las obras en el local.  Sin embargo, para tener una visión completa habría que situarse a unos 100 metros de altura, por lo que las fotografías tomadas con drones son fundamentales como registro final de sus obras. Sirven para inmortalizar esta obra efímera y, al mismo tiempo, para darla a conocer y que más gente se interese por la región.

LA la izquierda, la obra de 2019 fue creada poco después de que Kajiyama se trasladara a Hokkaido y supone un hito en su transición profesional, cuando dejó atrás su carrera como ingeniero ferroviario. Al principio intentó utilizar softwares para ayudarle a crear los dibujos, pero ese proceso no le satisfacía, por lo que decidió prescindir de los recursos digitales y seguir su intuición. «Esta obra es un grito de mi alma, marcó el momento en el que realmente me sentí libre».

LEn el centro, la obra de 2021, creada en el contexto de la pandemia, representa el deseo de un futuro mejor. Con un significado personal más profundo, esta fue la primera obra que vio su hija Reika, nacida en 2020. Su nombre contiene el ideograma de flor (花), que aparece en el título de la obra, representando el amor paterno y la esperanza.

Por último,A la derecha se encuentra una de las obras más exigentes para Kajiyama. El invierno de 2025 fue muy duro; las fuertes nevadas en la región dejaron más de un metro de nieve acumulada. Al caminar, la nieve le llegaba hasta la cintura, lo que hacía que el trabajo resultara aún más agotador. Sin embargo, esa gran acumulación de nieve creó un contraste aún mayor bajo los rayos del sol. El artista adaptó el cristal hexagonal a un octágono, considerado símbolo de prosperidad y suerte, con el deseo de que la felicidad llegue a todos los que contemplen la obra.