Morijio
El sintoísmo es la religión predominante en Japón. Su nombre, shintō, significa literalmente «el camino de las deidades», lo que demuestra que su fundamento está relacionado con el culto a los kami, deidades o entidades sagradas que habitan en diversos aspectos del mundo, como los elementos de la naturaleza, los fenómenos naturales y los ancestros, entre otros. No son dioses en el sentido occidental, sino presencias espirituales que deben ser respetadas. Por lo tanto, el sintoísmo tiene una relación intrínseca de reverencia hacia la naturaleza y de deferencia con la ancestralidad, y practica rituales que implican la purificación de personas y lugares, cultivando como valor central la armonía entre las personas y la naturaleza.
En este contexto, la sal destaca como un elemento esencial asociado a la acción purificadora. Existen registros del uso de la sal con este fin desde los periodos Nara (710-794 d. C.) y Heian (794-1185 d. C.), y diversas prácticas la utilizan aún en la actualidad con este objetivo, como es el caso del morijio.
Morijio es la costumbre japonesa de colocar en un plato pequeño una cantidad de sal en forma de cono o pirámide. Este arreglo se suele colocar en lugares como la entrada del hogar (genkan, donde también hay que quitarse los zapatos) o en comercios con el fin de purificar lo que o quien está entrando y alejar el mal que viene de fuera. Cuando se coloca en las habitaciones de un hogar, como en el caso de los dormitorios, su objetivo es ayudar a purificar no solo el ambiente, sino también el cuerpo y el espíritu, al estar en un lugar destinado al descanso y a la renovación de energías. Por lo tanto, el propósito de esta práctica es, en general, atraer la buena suerte, alejar el mal y purificar el ambiente.
El origen del morijio es incierto, pero puede entenderse como un elemento que representa el poder de la sal: bodas sintoístas, ceremonias fúnebres, altares dedicados a los antepasados, kamidana («estante de los dioses», un santuario en miniatura dedicado al culto diario en una vivienda o lugar de trabajo), shiomaki (la práctica del luchador de sumo de arrojar un puñado de sal al ring —dohyo— antes del inicio del combate), entre otros, utilizan la sal como símbolo de purificación, de alejar las energías negativas y de renovar la energía vital.
Aquí realizamos una representación simbólica del morijio como ejemplo de la importancia de la sal para la cultura y la espiritualidad japonesas.