Introducción - Nucleo Nieve

Nieve
Yuki
Mucho más allá de un fenómeno meteorológico, la nieve es un elemento característico de la 
cultura japonesa. No en vano, algunas regiones del país se conocen como yukiguni (雪国) 
(“país de las nieves”), un término poético para describir ciertas zonas al norte de Honshu —la 
isla más grande y principal de Japón, donde se encuentran algunas de las principales ciudades 
del archipiélago, como Tokio, Osaka y Kioto—. Estas regiones registran algunas de las mayores 
precipitaciones de nieve del mundo debido a las corrientes de aire húmedo del mar de Japón 
que alcanzan las altas montañas en el centro de la isla, provocando fuertes nevadas en la zona 
más occidental. Así, pueden acumular más cantidad de nieve que ciertas zonas del extremo 
norte de Japón, en Hokkaido. Yukiguni es incluso el título original de la obra País de las nieves, 
de Yasunari Kawabata, un clásico de la literatura japonesa (Premio Nobel de Literatura, 1968) 
inspirado en Yuzawa, una pequeña ciudad de Niigata que se ha convertido en un famoso 
destino turístico durante el invierno japonés. 


Ante los largos y rigurosos inviernos, los habitantes de estas regiones deben adaptarse a 
condiciones extremas: las construcciones de las casas resisten las fuertes nevadas y la gente 
tiene que elegir alimentos y formas de preparación específicas durante las bajas temperaturas. 
Más allá de las adaptaciones en la vida cotidiana, la llegada del invierno en Japón también 
anuncia eventos muy esperados, como los festivales de nieve, que atraen a numerosos 
visitantes, la temporada de deportes de invierno en regiones como Nagano y los paisajes 
únicos de los “monstruos de nieve” de Yamagata y de las carreteras con grandes muros 
blancos de más de 15 metros de nieve acumulada en Tateyama.


En este escenario, la línea entre el cielo y la tierra se disuelve en un vasto dominio de blanco, 
desplegándose en sutiles matices. El seppaku (雪白) evoca la pureza de la nieve que se 
acumula poco a poco, mientras que el sesshoku (雪色) describe el tono gélido y azulado del 
paisaje bajo el frío intenso. En las viviendas tradicionales, estos tonos contrastan con otro 
color, el nyūhakushoku (乳白色), el blanco lechoso y acogedor de la luz que atraviesa el papel 
translúcido de las puertas correderas shōji.

Aunque la nieve solo está presente en una época del año, su influencia en la vida cotidiana 
japonesa no se limita a ese periodo. La nieve en Japón, que inspira obras literarias e incluso la clasificación de los colores, cuenta además con un glosario específico para describir cada una de sus fases. Esto demuestra que la forma en que comprendemos el mundo y nos expresamos también está influenciada por el clima y la geografía en la que nos encontramos.