Sukiya daiku (carpinteros)

 

Sukiya Daiku (Carpinteros de casas en estilo sukiya)

La carpintería sukiya se refiere a la utilizada en casas de té y residencias. Una característica distintiva de este enfoque es el uso de materiales redondeados sin procesar, como troncos y maderas naturales, conocidas como marumono. Fue en las casas de té donde los carpinteros sukiya refinaron esta técnica integrándola al diseño.

 

La arquitectura sukiya se caracteriza por una estética ligera y elegante. El techo tiene una inclinación suave, los aleros son profundos, los pilares son estrechos y las paredes son delgadas. Como resultado, se requiere una ingeniosidad especial incluso para crear las partes que no están a la vista. Las técnicas sofisticadas observadas en la construcción de la casa de té sukiya reflejan la sensibilidad refinada de los japoneses al incorporar la naturaleza en los espacios de convivencia.

 

Troncos y bambú

La familiaridad japonesa con el uso de troncos se remonta a la Edad Media y se extendió hasta el inicio de la Era Moderna. El shōgun Ashikaga Yoshimasa (1436-1490) incorporó la construcción con troncos de madera oscura en la casa de té de su residencia, el Palacio Muromachi-dono, y construyó casas de té de bambú (Chiku-tei y Sōsen-tei) en su casa de verano en las montañas, el Palacio Higashiyama-dono (tras su muerte se convertiría en el templo Jishō-ji, también conocido como el Pabellón de Plata, en Kioto). El bambú, con su delicadeza y suavidad combinadas a su resistencia física, ha sido desde hace mucho tiempo un material accesible y familiar para las viviendas japonesas construidas en armonía con la naturaleza.

 

Sugi-maruta (Troncos de cedro japonés, sugi)

En la arquitectura sukiya, el cedro (sugi), con su textura suave, se prefiere con frecuencia al ciprés (hinoki), aunque este último se considere más noble. En particular, los troncos de cedro japonés de Kitayama, en Kioto, son muy apreciados por su grano fino, resultado del crecimiento lento debido a las condiciones del suelo local. Por esa calidad singular, el cedro de Kitayama se ha convertido en un material muy valorado en la arquitectura de este estilo.

 

Tronco pulido de cedro de Kitayama

Tronco de cedro de Kitayama texturizado manualmente y pulido

 

Sabi-maruta (Troncos con apariencia moteada, sabi)

Los sabi-maruta son troncos con apariencia moteada (sabi) creados mediante un proceso específico: la corteza del árbol se retira durante la estación lluviosa del verano y se aplica moho sobre esa superficie expuesta. Esto da lugar a patrones únicos que crean un efecto de “luz y sombra” muy apreciado. Originalmente se utilizaba la conífera hiba para este propósito, pero ahora el hinoki también puede recibir este tipo de acabado.

 

Tronco de ciprés de Kitayama con deformidad (ate)

Tronco de ciprés de Kitayama con apariencia moteada (sabi)

 

Troncos con corteza natural

Los troncos con corteza natural intacta se utilizan con frecuencia en la arquitectura soan, un estilo de cabaña rústica. La madera más popular para este fin es el pino rojo japonés (aka-matsu). Después de raspar la capa exterior de la corteza, el tronco adquiere un veteado muy apreciado, convirtiéndolo en una elección preferida para elementos como los toko-bashira (pilares decorativos de alcobas).

 

Tronco de pino rojo japonés

Tronco de magnolia kobus

Tronco de castaño

Tronco de castaño con veteado en escamas (naguri)

 

Bambú

Otra característica de la arquitectura sukiya es el uso intencional del bambú, a pesar de su baja durabilidad. El bambú se utiliza ampliamente en las construcciones por su ligereza y aspecto delicado, incluso en vigas, listones de techo, renji-mado (ventanas cubiertas con listones de bambú) y shitaji-mado (ventanas que dejan expuesta la estructura de celosía de la pared). El objetivo es crear un espacio más ligero, como una cabaña rústica.

 

Bambú

Bambú para vigas

Susu-dake (Bambú oscurecido por humo)

Goma-dake (Bambú decorativo con manchas naturales) 

 

Medake (Bambú fino)

Marcado del tronco con tinta

Es difícil realizar mediciones precisas en superficies irregulares o texturizadas, como es el caso de los troncos naturales. Para resolver este problema, se establece una línea de referencia que pasa aproximadamente por el centro del tronco. Todas las mediciones de superficies y cortes transversales se planifican con base en esa línea de referencia.

 

Modelo de marcado con tinta en tronco

Los troncos y maderas suelen marcarse con tinta roja para guiar el tallado de las uniones. Aunque no sean visibles tras el montaje, los pilares pueden presentar múltiples tallados y cavidades de encaje. Las diferentes medidas de altura utilizadas en la casa de té se registran en una regla (ken-zao). En cada una de sus cuatro caras se anotan las distintas dimensiones de altura para elementos como la entrada de servicio y el área de preparación del té.

 

1. Con el marcado finalizado

2. Con el tallado finalizado

3. Herramienta de medición

 

1. Tintero para marcar líneas rectas

2. Marcador de bambú

3. Gramil

4. Marcador de superficies curvas

 

Hikari-tsuke 

En los edificios donde los pilares se erigen sobre piedras naturales, la base de cada pilar se talla para corresponder con la forma irregular de la piedra fundamental. Este proceso, conocido como hikari-tsuke, implica el uso de un compás o herramienta similar para trazar la forma de la piedra fundamental en la base del pilar, que luego se desbasta gradualmente para garantizar un encaje preciso.

 

Kyōkabe (Modelo de sección de pared de arcilla)

Las paredes de las casas de té son delgadas y miden menos de 42 mm debido al diámetro estrecho de los pilares redondeados y naturalmente curvados, que miden alrededor de 84 mm. Aunque el proceso de construcción no sea significativamente diferente de los métodos convencionales de construcción de paredes de arcilla, todos los componentes (incluyendo la estructura base, la madera, el bambú y las cuerdas) se preparan especialmente para alcanzar ese grosor delicado. Cabe destacar que la capa de acabado se completa con una arcilla que pasa por una preparación específica, la nori-tsuchi.

 

Tatami para arquitectura Sukiya

En la arquitectura sukiya, el tamaño estándar del tatami es el Kyōma (191 cm x 95,5 cm), con una dimensión mayor que los tradicionales Edoma (176 cm x 88 cm) y Chūkyōma (182 cm x 91 cm).

 

Modelo de sección de un tatami

Un tatami se estructura a partir de tres componentes principales: la base, la superficie y el borde. Tradicionalmente se utiliza paja de arroz como base. Para tatamis de alta calidad, cinco capas de paja de arroz se apilan y se comprimen, de modo que el espesor original de casi 40 cm se reduce a aproximadamente 5 cm. Este proceso aumenta la durabilidad y proporciona mayor suavidad. En los extremos se insertan tablas estructurales a lo largo de los bordes para evitar deformaciones. En las casas de té se utiliza un borde simple de lino, sin ningún patrón.

 

Superficie de tatami (nakatsugi-omote)

La superficie del tatami, la parte con la que entramos en contacto, está hecha de junco suelto (igusa). El ejemplo en exhibición es un nakatsugi-omote de alta calidad, confeccionado con dos hebras de junco cosidas en el centro. Este método evita el uso de las puntas menos resistentes del junco, otorgando así mayor durabilidad a la pieza.

 

Ajiro (Yabane) (Panel de madera trenzada con patrón de flechas)

Ajiro se refiere a los patrones geométricos creados por el trenzado de finas tiras de madera, como las de la conífera kurobe o del ciprés sawara. Los patrones comunes incluyen el de tablero de ajedrez (ichimatsu), caparazón de tortuga (kikkō) y flecha (yabane). Los paneles de ajiro se utilizan en techos o se incorporan en puertas corredizas shōji. Caracterizados por su brillo y textura únicos, son elementos esenciales en la arquitectura sukiya.

 

Koshi-tsuki Shōji (Puerta corrediza con panel inferior)

Este tipo de puertas corredizas shōji presenta una estructura de celosía de madera con papel japonés washi translúcido y un panel inferior de madera (koshi). En este ejemplo, usado como entrada para invitados en una casa de té, el panel inferior koshi incorpora tablas de madera silvestre con acabado en bambú oscurecido por humo (susu-dake). Es importante diseñar este tipo de puerta teniendo en cuenta la luminosidad interior, ya que el panel bloquea la entrada de luz.

 

Kugi-kakushi (Revestimiento ornamental para ocultar clavos)

En la arquitectura japonesa pre moderna, en espacios de gran prestigio como templos, santuarios y palacios, era común ver adornos de metal minuciosamente trabajados llamados kazari-kanagu.

 

Durante el periodo Edo (1603-1868), el uso de estas lujosas piezas metálicas en casas comunes estaba prohibido, pero a veces se las veía en revestimientos ornamentales para ocultar clavos (kugi-kakushi), o en los tiradores de las puertas corredizas (fusuma no hikite). 

 

Las cuatro piezas aquí presentadas son adornos decorativos utilizados para ocultar la cabeza de los clavos en las vigas entre columnas. Los diseños grabados con gran destreza incluyen patrones como “flores de ciruelo y balsa”, “pájaro y flor de ciruelo”, “crisantemo” y “pájaro en pino”.

 

Hikite (Tiradores)

En la arquitectura sukiya, los tiradores (hikite) utilizados para abrir y cerrar puertas corredizas, como el fusuma y el shōji, van más allá de su función práctica y también sirven como elemento decorativo. La pieza se convierte en una pequeña pantalla de pocos centímetros cuadrados, en la cual el propietario o el artesano puede expresar su creatividad y espíritu lúdico.

 

El diseño del tirador se determina según el tipo de habitación y el color o patrón de la puerta fusuma. En las salas de ceremonia del té, se prefieren tiradores con formas simples, redondos, ovales o cuadrados, los cuales lucen colores, que complementan la atmósfera tranquila. En cambio, en las salas de estar (zashiki) y salones (hiroma), es común encontrar diseños más elaborados, de acuerdo con la preferencia del propietario.

 

Clavos para casas de té

Existen cerca de cien tipos de clavos (kugi) en una casa de té. Aunque se usan en todos los espacios, tanto interiores como exteriores, su presencia es casi imperceptible. Cada pequeño clavo fue hecho a mano por un artesano y varía en su forma. El proceso consiste en moldear con martillo el hierro calentado y luego ennegrecerlo con humo de hojas de pino. La utilidad de estos clavos es variada: Se utilizan para colgar pergaminos o arreglos florales en el tokonoma (alcoba), o para fijar utensilios relacionados con el ritual. Cada clavo tiene una función específica y distinta.