Sistemas de riego

Los patrimonios mundiales de la irrigación en Japón

El riego y el cultivo del arroz

El arroz es la base de la dieta japonesa y, para que su cultivo sea exitoso, se necesita un abastecimiento estable de agua. En Japón, donde hay muchas montañas y pocas llanuras, el agua de lluvia se drenada rápidamente hacia el mar. Por esta razón, es fundamental que los agricultores se preparen para las estaciones con poca lluvia o para los posibles períodos de sequía y gracias a esto se implementó el proceso de irrigación. Se trata de instalaciones que captan agua de ríos, del subsuelo o de lagos y la distribuyen artificialmente a los campos de arroz y otros cultivos a través de canales. La mayoría de los campos de arroz de Japón se cultivan mediante irrigación.

 

El funcionamiento de la irrigación

Para que el riego sea posible, es necesario garantizar el suministro de agua y organizar las instalaciones de conducción y distribución. Actualmente, la construcción de presas en las fuentes de agua o de embalses en los ríos permite una captación estable del recurso hídrico.

El agua que abastece los arrozales puede seguir dos caminos: una parte se infiltra en el suelo, convirtiéndose en agua subterránea y contribuyendo a la recarga de los acuíferos; otra parte se escurre por la superficie, llegando a los canales de drenaje y, a continuación, a los ríos. Este movimiento del agua permite que continúe en el ciclo hidrológico, pudiendo ser captada y reutilizada en otras actividades, especialmente en regiones cercanas a la desembocadura de los ríos, donde esta agua se acumula de nuevo y está disponible para otros usos. El manejo adecuado de este flujo es la clave para mantener la salud del ciclo hidrológico de toda la cuenca. Por lo tanto, se puede afirmar que el riego no solo es útil para la producción agrícola, sino que desempeña un papel multifacético, que incluye la gestión sostenible de los recursos hídricos y la preservación de los ecosistemas acuáticos. Para que este sistema funcione de manera estable y durante muchos años, es necesario un esfuerzo colectivo y continuo de la comunidad local, incluidos los agricultores que se benefician de él.

Fuente: Mynavi Nogyo.

 

Las instalaciones de riego de Japón 

La Comisión Internacional de Riego y Drenaje (ICID: International Commission on Irrigation & Drainage) certifica las instalaciones históricas de irrigación consideradas «Patrimonio Mundial de la Irrigación». Japón se destaca en este ámbito con un número significativo de registros, que suman un total de 54 locales hasta el año 2024.

Una diferencia que vale la pena destacar entre las instalaciones de riego de Japón y las de otros países es el sistema de organizaciones respaldadas por el gobierno local y nacional denominadas Distritos de Mejora de Tierras (Tochi Kairyō-ku). Están compuestos por agricultores que se benefician del agua y que desempeñan un papel central en la creación y el mantenimiento de las instalaciones que abastecen de recursos hídricos a las tierras. Esto se considera un ejemplo representativo de la Gestión Participativa del Riego, denominada en Japón PIM (Participatory Irrigation Management).

Muchas de estas instalaciones se construyeron antes del siglo XVII, pero siguen en uso gracias al mantenimiento de los agricultores, y es posible encontrar este tipo de estructuras en todo el país.

Fuera de Japón, la gran mayoría de las iniciativas de riego son nacionales; la construcción y administración de las instalaciones principales está a cargo del gobierno.  Las instalaciones japonesas suelen ser de menor escala, lo que permite una administración local.

Referencia: Tsugihiro Watanabe. Water Heritage Passed Down in the Community. Mitsukan Water Culture Center, n.º 66.