Desfiando recuerdos
A diferencia del hilo que se teje para convertirse en una prenda, Kaoru Hirano (1975, Nagasaki) crea instalaciones a partir de prendas deshechas, cuyos hilos se reorganizan luego en nuevas formas, como una gran telaraña. Este proceso indaga la posible presencia que habita en las prendas y los objetos de quienes alguna vez los utilizaron.
En 2018, Hirano perdió a su abuela paterna, a los 96 años. Entre las pertenencias que dejó había un juban blanco de seda, probablemente cosido a mano por ella misma. El juban es una prenda esencial del atuendo tradicional japonés, que se lleva debajo del kimono y cumple diversas funciones: proteger el kimono del sudor y del contacto directo con la piel, añadir una capa extra de confort térmico e incluso dar estructura al cuello del kimono. Al crear una obra especialmente para esta exposición, Hirano eligió esta prenda íntima y llena de significados que la conectan a su ancestralidad.
El proceso de elaboración de la obra lleva tiempo y exige mucho cuidado. Se trata de un trabajo de extrema delicadeza, en el que la atención no solo se centra en el cuidadoso deshilachado, sino también en honrar los recuerdos y las memorias que residen en la materia y que se desvanecen poco a poco en las manos de la artista. En la práctica, es como una búsqueda de la esencia del objeto que se tiene ante sí. En este caso, la ropa de seda cosida por la abuela, que en su día fue un hilo fino y resistente, regresa en un nuevo formato al otro lado del mundo, en la primera exposición de la artista en Latinoamérica.